sábado, diciembre 03, 2011

LOS TRES PRINCIPIOS DEL PLURALISMO METODOLÓGICO INTEGRAL

Cuando Wilber sugirió hace años que ninguna persona podía estar 100% equivocada sentó las bases mismas de una nueva perspectiva que comenzaría a buscar la manera de aceptar la legitimidad básica de todos los paradigmas. Con el tiempo se fue desarrollando una meta-práctica que incorpora los paradigmas fundamentales, sus instrucciones y metodologías.


Surgió en esta búsqueda la pregunta acerca de qué tipo de Kosmos sería necesario para que esta integración fuese posible. La respuesta condujo a tres principios heurísticos fundamentales sobre los cuales se sostiene el Pluralismo Metodológico Integral.

Estos principios surgen, si se quiere, en un proceso de ingeniería inversa, partiendo del hecho de que numerosos paradigmas, las más de las veces en conflicto, son puestos en práctica en forma competente en todas partes del planeta. Desde nuestra perspectiva la pregunta no es cual está acertado y cual equivocado sino más bien cómo es posible que tal diversidad se manifieste o emerja en el Kosmos. Tal cuestionamiento nos lleva a suponer la existencia de ciertos principios universales que facilitan tan diversa emergencia.


Los tres principios heurísticos del Pluralismo Metodológico Integral sugieren nuevas formas para llevar adelante prácticas que ya existen. Cuando nos guiamos por ellos transformamos cualquier metodología en una metodología integral. Vale la pena hacer una revisión de estos principios.


Principio de No Exclusión:


Este principio implica la aceptación de las verdades válidas de cada paradigma, entendiendo por válida aquellas verdades que han pasado los controles de validez de su propio paradigma. La verdad de un paradigma es aceptable solamente en tanto y en cuanto sus afirmaciones se remitan a su propio campo, o más específicamente, a la existencia de fenómenos promulgados y revelados por el mismo. Los reclamos de validez deben basarse siempre en datos promulgados dentro de su propio dominio y nunca en base a datos o experiencias que solo pueden obtenerse dentro de otro dominio, lo cual violaría el principio de no exclusión.


Pensemos, modo de ejemplo, en un científico que desea probar la existencia del Satori sometiendo a un meditador a diversas mediciones de sus ondas cerebrales a través de un electroencefalograma, mientras este último utiliza diversas técnicas para navegar diferentes estados de conciencia. El ejemplo nos presenta dos instrucciones diferentes:

  1. La medición de ondas cerebrales con EEG, capaz de revelar qué ondas se activan (cuadrante superior derecho) cuando el meditador experimenta diferentes estados de conciencia (cuadrante superior izquierdo).
  2. Las instrucciones meditativas del meditador.

Luego de una ardua investigación el científico podrá enunciar verdades válidas acerca de la relación entre la meditación y la estructura y patrones de onda cerebrales. Sin embargo, el científico no podrá alcanzar verdades válidas que prueben o invaliden la realidad de la experiencia del meditador. Dicho en otras palabras, la lectura de ondas delta en el electroencefalograma no constituye prueba de validez para la existencia de la experiencia de Satori. La experiencia meditativa no puede ser revelada a través de pruebas exteriores realizadas en tercera persona por los paradigmas de las ciencias físicas. La experiencia meditativa corresponde a la primera persona, la del meditador. Si se desea conocer la verdad de la experiencia del Satori, la instrucción adecuada será el Zazen. Ambos dominios son diferentes y cada uno es revelado por acciones o instrucciones diferentes.


Clint Fuhs, especialista en el modelo integral, sintetiza esta idea diciendo que omitir esta diferencia sería equivalente a igualar la experiencia personal de comer chocolate, con la experiencia de observar un EEG de alguien comiendo chocolate.


El principio de no exclusión nos dirá entonces que ninguno necesita ser excluido en favor del otro pues distintos paradigmas pueden dar cuenta de distintos dominios. En este sentido, al limitar un paradigma, también lo estamos liberando, pues este límite permite que no se excluya la experiencia legítima de otro paradigma. Al operar dentro de sus límites, la verdad resultante se vuelve más creíble.


Principio de Abrazamiento:


El segundo principio acota al primero diciendo que todos los paradigmas son verdaderos pero parciales. Entendemos que todos los paradigmas son verdaderos y adecuados aunque algunos puedan ser más abarcativos, inclusivos y holísticos que otros. La verdad básica del abrazamiento yace en las raíces mismas del desarrollo.


Imaginemos un tiempo remoto en el que la que solo existía la estructura infrarroja con su visión del mundo arcaica. En aquellos tiempos, esta visión arcaica del mundo era el holón cultural mas profundo, holístico y evolucionado que existía. La emergencia de la estructura magenta abrió la puerta a una visión mágica del mundo, la cual es más verdadera, profunda y sofisticada que la visión generada por la estructura anterior. Esto no transforma a la estructura infrarroja en obsoleta o equivocada, sino que por la naturaleza holárquica del desarrollo la misma quedó abrazada dentro los componentes mismos de la estructura magenta. La estructura infrarroja pasó a ser un ingrediente funcional en la generación de la visión mágica. Lo único sacrificado es la visión arcaica, pues esta solo puede generarse en la identificación exclusiva con la estructura infrarroja.


Cuando encarnamos el principio de abrazamiento comprendemos que los paradigmas no son erróneos, estúpidos o ilusorios. Los paradigmas son parciales, verdaderos y parciales. La gran pregunta deja de ser si los métodos postestructuralistas son más correctos que los estructuralistas y nos conduce a preguntarnos qué tipo de Kosmos les ha permitido emerger en su momento. El Kosmos está diseñado de tal manera que estos pueden emerger y ser practicado por seres humanos sinceros que son incapaces de estar equivocados el 100% del tiempo. ¿Qué tipo de encuadre puede elucidad semejante Kosmos?


Los paradigmas no son estúpidos, erróneos o ilusorios, son PARCIALES. Verdaderos y parciales.


Principio de Promulgación (co-creación):


Este constituye el último principio regulatorio que nos lleva a comprender la noción de que todos tienen razón. Entendemos que ninguna experiencia es inocente o dada, por el contrario, es promulgada en parte por la actividad del sujeto que realiza la experiencia. Esta experiencia no es el reflejo inocente de un mundo dado, sino que es co-creada o co-promulgada por el paradigma o actividad misma. Ningún paradigma nos da “la visión correcta del mundo”, por lo que no pueden ser usados para negar, criticar o excluir otras experiencias surgidas de otros paradigmas.


La promulgación determina que todo fenómeno es promulgado, revelado e iluminado por una serie de comportamientos de un sujeto que percibe. Cada quien percibe de acuerdo a su única y personal disposición AQAL de modo que ningún par de sujetos complejos puede emprender la misma instrucción y producir la misma experiencia. Los fenómenos manifestados por un paradigma serán diferentes de acuerdo a los cuadrantes, niveles, líneas, estados y tipos del sujeto que lleva adelante la instrucción. Aunque dos sujetos emprendan los mismos paradigmas no van a promulgar los mismos datos o experiencia, simplemente porque la estructura misma de cada holón actúa como un paradigma que promulga un mundo que organiza percepciones a priori.


Ahora bien, esto no quiere decir que un fenómeno promulgado por una instrucción particular no se manifieste en forma significativa, sino que el fenómeno no está allí de la misma manera para todos. Un sujeto llevando adelante una instrucción revelará o promulgará experiencia fenoménica que en parte está limitada por las variables AQAL presentes en ese sujeto. Cada configuración AQAL hará que una misma instrucción genere experiencias distintas. Desde una perspectiva integral debemos también tener en cuenta las variables AQAL del objeto de investigación.


Trabajar desde una perspectiva integral es ser capaz de movernos más allá de este reconocimiento, hacia un profundo conocimiento que facilite la coordinación meta-paradigmática de todas las instrucciones y métodos activos en el presente. Para esto, más que una comprensión de AQAL como mapa teórico será necesario entenderla como una herramienta de navegación que permita cultivar el ser y saber integrales, a partir del Pluralismo Metodológico Integral.

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