miércoles, diciembre 07, 2011

Holones: Los 20 principios

Estos principios son patrones de existencia, leyes de la forma o propensiones de manifestación. Constituyen hábitos relativamente estables desplegados por los holones en su tetra-manifestación. Los 20 principios, tal como los llama Ken Wilber en Sexo, Ecología, Espiritualidad, conforman la base fundamental de la teoría integral.

  1. La realidad, como un todo, no está compuesta de cosas o procesos, sino de holones. Los holones son totalidades que son a la vez parte de otras totalidades, sin límite inferior ni límite superior. Desde un punto de vista post metafísico la totalidad/parte más fundamental es una dimensión/perspectiva.
  2. Los holones tienen cuatro empujes o capacidades fundamentales: El primero es la auto-preservación, vale decir la tendencia a desplegar la capacidad de preservar su individualidad o autonomía.
  3. La segunda capacidad es la auto-adaptación, la capacidad de convertirse en partes de una totalidad mayor a través de un proceso de acomodación que le permite preservar su comunión.
  4. El tercer empuje es hacia la auto-trascendencia. Con la auto-adaptación un holón se vuelve parte de otro holón. Con la auto-trascendencia el holón se convierte totalmente en otra totalidad. Emerge una nueva forma, con su propia identidad y comunión, su propio empuje de auto-preservación y auto-adaptación, completamente diferentes a los holones que se unieron para traerlo a la existencia. Este es el proceso mismo de la evolución, posibilitado por la capacidad de auto-trascendencia disponible en todo nivel. Esto compone una linea vertical, en contraste con los principios 2 y 3 que son horizontales. El impulso proviene de Eros, balanceado por la fuerza opuesta complementaria de Phobos. ( miedo, represión, negación. )
  5. El cuarto empuje es hacia el auto-abrazo, la auto-inclusión. Es la fuerza que utiliza el holón para abrazar, para mantener unidas sus partes constitutivas. Esta fuerza inmanente está representada por Agape. La contraparte saludable de Eros. La exageración de Agape genera Thanatos, pulsión de muerte que lleva a la disolución, destrucción, regresión y la disolución de totalidades en partes. Las cuatro fuerzas o empujes forman una cruz con un eje horizontal (identidad/comunión) y un eje vertical (trascendencia/inclusión).
  6. Los holones emergen. En virtud de su empuje auto-trascendente los nuevos holones surgen siendo más que la suma de sus partes. Una de las mayores implicancias de este principio es que la indeterminación es una característica inherente al Kosmos. El nuevo holón no está determinado por el pasado. El determinismo es posible solamente cuando la capacidad de auto-trascendencia está anulada, por lo que la tendencia a cambiar queda también anulada.
  7. Los holones emergen en forma holárquica. La relación anidada de totalidades/parte es asimétrica. Cada nuevo holón abraza e incluye a sus predecesores a la vez que agrega sus nuevos e inéditos patrones de totalidad.
  8. Cada nuevo holón trasciende e incluye a sus predecesores. El proceso de inclusión es más que generar una nueva totalidad ya que implica preservar los holones inferiores a la vez que se niega su separación o aislamiento. El proceso preserva el ser pero niega la parcialidad y exclusividad.
  9. Lo inferior establece las posibilidades de lo superior, superior establece las probabilidades de lo inferior.
  10. El número de niveles determina la profundidad, el número de holones en un nivel dado determina la extensión. Cuanto mayor sea la dimensión vertical de un holón, mayor será su profundidad. Cuanto mayor sea la cantidad de holones a nivel horizontal, mayor será su extensión.
  11. Cada nivel sucesivo de evolución produce mayor profundidad y menor extensión. El número de totalidades en el Kosmos siempre será menor al número de componentes que conforman esas totalidades. Cuanto más profundo sea un holón más precaria será su existencia, pues esta depende de la existencia de muchos otros holones que son internos a este. No es posible hacer una jerarquía entre profundidad y extensión, ambos están interconectados y tienen importancia vital para el despliegue de la existencia.
  12. A mayor profundidad de un holón, mayor su grado de conciencia. Los cambios en la dimensión horizontal se llaman traducciones mientras que los cambios en la dimensión vertical se llaman transformaciones. A nivel horizontal, los holones no reflejan un mundo dado sino que registran solo lo que encaja en la coherencia de su régimen o código. Este es el proceso horizontal de traducción. Cuando se trata de crear una nueva totalidad, nuevas formas de individualidad emergen junto con un nuevo mundo de estímulos disponibles para el registro y traducción del nuevo holón. Esta apertura a la posibilidad de un nuevo horizonte de posibles traducciones que no estaban disponibles en el nivel anterior es el proceso de despliegue evolutivo y es la expansión de la conciencia siendo el producto de la transformación, que implica un cambio en la estructura profunda y un movimiento vertical hacia una mayor profundidad. Las traducciones solo arrastran partes en un movimiento horizontal dentro de un nivel dado mientras registra rasgos superficiales del nivel en el que opera.
  13. Si destruimos un holón destruiremos todos los holones superiores a este y ninguno de los inferiores. Este principio resulta particularmente útil para testear el orden de las jerarquías. Cuanto menor la profundidad más fundamental para el Kosmos es el holón. Cuanto mayor la profundidad más significativo será para el Kosmos.
  14. Las holarquías co-evolucionan. La unidad de evolución no es con holones aislados, como una planta, una molécula o un animal, sino un holón más su inseparable ambiente. Otra forma de decirlo es que toda (agency) individualidad es individualidad-en-comunión. Micro y macro, individual y social evolucionan heterárquicamente a nuevos niveles holárquicos. Los cuadrantes superiores y los inferiores co-emergen y co-evolucionan. Individual y Social interactúan inseparablemente.
  15. Lo micro está en intercambio relacional con lo macro en todos los niveles de su profundidad. Cada nivel de profundidad en un holón humano mantiene su existencia a través de una rica red de intercambios relacionales con otros holones al mismo nivel de profundidad. En el nivel físico de la materia los humanos se relacionan con otras entidades físicas como agua, aire o gravitación y para mantener y reproducir la existencia física a través de la producción y consumo de alimentos. A nivel del cuerpo y de la vida, los humanos se reproducen biológicamente a través de relaciones sexuales/emocionales con otros humanos y mantiene una vasta red relacional con otros sistemas biológicos. A nivel de la mente, los humanos se reproducen mentalmente a través de intercambios con ambientes simbólicos y culturales. En resumen, a medida que los holones evolucionan, cada capa de profundidad tiende a existir en una red de relaciones con otros holones en el mismo nivel de organización estructural, cuerpo con otros cuerpos, mentes con otras mentes, almas con otras almas.
  16. La evolución se despliega hacia una complejidad creciente. Este movimiento hacia una mayor complejidad también produce mayor simplicidad ya que cada nueva totalidad tomada como una sola unidad es más simple que su múltiples partes.
  17. La evolución se despliega hacia una creciente diferenciación e integración. Diferenciación creciente produce un incremento como parte. La integración creciente produce una nueva unidad o totalidad. Los holones se forman con la acción conjunta de la diferenciación y la integración.
  18. La evolución se despliega hacia una organización y estructuración crecientes.
  19. La evolución se despliega hacia una autonomía relativa creciente. Se refiere a la capacidad de auto preservación de un holón en medio de las fluctuaciones del ambiente. Decimos relativa en tanto un holón es también parte y por lo tanto sujeto a influencia de niveles más altos de los cuales es solo un componente.
  20. La evolución se despliega hacia un telos creciente. La estructura profunda de un holón actúa como un imán, un atractor, un punto omega en miniatura para la actualización de ese holón en el tiempo y el espacio (punto omega teleonómico). El punto final de un sistema tiende a llevar el desarrollo de un holón en esa dirección.