jueves, diciembre 15, 2011

El modelo integral y las dimensiones socioculturales

Cuando nos adentramos en el estudio de los cuadrantes colectivos debemos tener en cuenta que los holones sociales carecen de una mónada dominante. Cuando decido trasladarme a otra habitación, todo el holón que soy se traslada. En los holones sociales, en vez, existe lo que llamamos un "modo predominante de resonancia compartida". Esto quiere decir que para ser miembro de un holón social debemos compartir el mismo rango de niveles, formar parte de un mismo modo de resonancia compartida. Mientras la mónada dominante de los holones individuales ejerce un total control sobre los mismos, el modo dominante de resonancia ejerce lo que llamaremos "presión social".

Presión Social
A diferencia de la mónada dominante esta puede o no impulsar a los miembros del holón social hacia el rango prevalente. La presión social cumple un rol importante en la emergencia de nuevos niveles socioculturales. El mecanismo que lo hace posible tiene su origen en la noción de intercambio relacional y en el decimoquinto principio holónico, el cual afirma que lo micro (individual) está en intercambio relacional con lo macro (colectivo) en todos los niveles de su profundidad. Desde un punto de vista estrictamente técnico los niveles de intercambio son un aspecto del desarrollo individual, pero es importante comprender que describen una capacidad que es inherentemente social. El decimoquinto principio afirma que el intercambio tiene lugar con otros holones a un nivel de profundidad similar por lo que los niveles de intercambio constituyen una capacidad que ofrece una función de puente entre los cuadrantes superiores e inferiores. Dicho en otras palabras, cada nivel de desarrollo individual es también un proceso de intercambio con niveles correspondientes de organización estructural en un proceso global. Partiendo de esta base es que Wilber afirma que toda psicología es siempre una psicología social.

Podemos pensar, por ejemplo, en cinco niveles básicos de intercambio: material, emocional, mental, álmico y espiritual. Así tenemos un cuerpo material que es ejercitado y conservado en existencia a través del trabajo con el ambiente físico. El cuerpo emocional se ejercita y existe a través de la respiración, el sexo y el sentir compartido con otros cuerpos emocionales. La mente es ejercitada y conservada en existencia a través de la comunicación lingüística con otras mentes. Cada nivel de intercambio intercambia niveles de alimento. Los patrones de intercambio y los artefactos que los holones individuales pueden compartir a un determinado nivel de complejidad forman parte del interior del holón social. Si tomamos, por ejemplo, el nivel ámbar que conlleva necesidades de pertenencia vemos que el intercambio toma la forma de intercambio de membresías que pueden alcanzarse a través de artefactos ámbar (tales como narrativas, símbolos y significados que sostienen la estructura ámbar). El patrón de estos intercambios que son posibles en el nivel ámbar, constituye la irreductible dimensión sociocultural de la estructura ámbar.

Distorsiones del intercambio
Los niveles de intercambio emergen en forma holárquica en el espectro vital, con cada nivel trascendiendo pero incluyendo a su predecesor. Es importante no olvida que aunque el nivel superior descansa sobre el inferior, el superior no es causado ni generado por el inferior. El superior es en parte emergente y discontinuo, no emerge del inferior sino a través de él. Existen entonces dos tipos de distorsión. Primero entendemos que, como el superior trasciende al inferior, entonces lo puede reprimir. Esta represión da cuenta de un tipo de distorsión del intercambio llamada inducción, donde lo superior induce la represión en lo inferior, distorsionando a este último. La segunda opción es la distorsión pasada de lo inferior a lo superior. En este caso el inferior distorsionado inclina los niveles superiores a reproducir distorsiones similares. No queremos decir con esto que un individuo pueda reprimir a otro individuo sino que un individuo puede oprimir a otros. Cuando cualquier nivel emerge en un individuo, lo hace sobre el fundamento ya distorsionado por la opresión de otro en el mismo nivel. Así es como cada individuo puede reproducir y propagar parcialmente una distorsión.

Releyendo a Marx
Los procesos de intercambio material (económicos) pueden ser oprimidos y distorsionados. A consecuencia de esto tienden a emerger sobre la base ya distorsionada pensamientos y sentimientos alienados. De este modo las producciones culturales más elevadas, como el arte, la religión o la filosofía se convierten en ideologías en su sentido más negativo. Esto ocurre porque no están basadas en intercambios saludables de los niveles inferiores sino a partir de versiones distorsionadas de los mismos. Así las ideologías se vuelven aliadas del funcionamiento de iniquidades y distorsiones en los intercambios sociales, transformándose como diría Marx en un opio para los pueblos.

La existencia de distorsiones de intercambio a lo largo del espectro otorga a los niveles de intercambio un lugar fundamental en el desarrollo colectivo. El modelo integral propone una teoría social crítica que sea adjudicativa de cada nivel superior y crítica de la parcialidad comparativa de cada nivel inferior. Deberá también ser crítica de las distorsiones en el intercambio cuando ocurran en cualquier nivel del espectro. Hablamos entonces de crítica dentro de un nivel dado aportando a una emancipación horizontal y crítica entre dos niveles cualesquiera, aportando a la emancipación vertical. Es evidente que ninguna puede obviarse simplemente porque por un lado el crecimiento a un nivel superior no garantiza la normalización sana del nivel inferior y por el otro, el hecho de sanar el nivel inferior tampoco garantiza la producción de un nivel superior. De un modo o de otro es fundamental comprender que las distorsiones de intercambio son los mecanismos que permiten que el sufrimiento se propague en forma colectiva, por lo que resulta imperioso trabajar sobre los mismos por un mundo mejor para nosotros y las generaciones venideras.

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