domingo, noviembre 20, 2011

Disfrutar del recorrido


En su libro "Pasión por Emprender" Andy Freire habla de dos tipos de éxito. Uno de ellos, el tradicional, es el éxito de resultado, que remite al cumplimiento de las metas que uno se ha propuesto. El otro se relaciona directamente con la integridad personal y es el que Andy llama éxito de proceso. En lugar de comparar el objetivo con el resultado, comparamos nuestro comportamiento con nuestros propios valores. El éxito de proceso surge de actuar en función de los valores que definen "quién soy" y no con una búsqueda desenfrenada de una meta concreta.

De este modo, el éxito de proceso, a diferencia del otro, solo depende de la propia decisión. El éxito en estos términos implica que independientemente del resultado alcanzado hemos sido fieles a nuestros principios. La correspondencia entre acciones y valores es el espacio donde puede resplandecer el ser auténtico.

¿Cómo darme cuenta que mi obsesión por el resultado no ha oscurecido a esa persona que realmente soy ahora, en este instante? Andy nos propone algo muy simple: preguntarnos si aquello que estamos emprendiendo o deseamos emprender es algo por lo que valdría fracasar.

Si la respuesta es un si, entonces estás alineado con el éxito en el proceso. Esto no quiere decir que no te importe alcanzar tus objetivos, sino que, deseando con de todo corazón alcanzarlos, tu motivación más profunda está puesta en disfrutar el camino recorrido y vivir intensamente cada paso.

Parece ser, que al centrarte en el presente, en el proceso, en tu ser auténtico, las probabilidades de fracasar en el objetivo se reducen drásticamente.

El capítulo se cierra con un extracto de Bhagavad Gita que resume maravillosamente bien esta concepción.


Aunque aquellos de mente burda
se aferran a sus acciones
y se preocupan por los resultados,
el sabio es libre de todo apego.

Sin enceguecerse por el éxito
ni sufrir ansiedad por el fracaso,
ofrenda sus acciones,
en el fuego de la virtud.

En paz con lo que pase,
desapegado del placer del triunfo
y el dolor de la derrota,
actúa con conciencia plena.

Aquel que cumple con su deber
sin desesperada preocupación por los resultados
es el verdadero hombre de sabiduría.


De la lectura de Pasión por Emprender de Andy Freire, Ed. Aguilar, Bs. As, Argentina.

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