martes, octubre 19, 2010

Eros y Fobos



“¿Dónde te habías metido? Llevaba vidas buscándote y, finalmente, te he encontrado. Tuve que luchar contra dragones hasta llegar a ti. Y, si algo ocurriera, volvería a encontrarte”.


Ken Wilber

Ken Wilber conoció a su segunda esposa en 1983, en una reunión que unos amigos organizaron para presentarlos, suponiendo que ambos tendrían mucha afinidad. Y no se equivocaron. Esa misma noche, aprovechando un instante de intimidad en la cocina, Ken abrazó a Treya y le pronunció las palabras con las que elegí comenzar este artículo. A las pocas semanas se casaron.

Ken cuenta en "Gracia y Coraje" que pudo ver claramente y desde el principio que Treya era la mujer de su vida. Ni un atisbo de duda surgió en su mente ni en su corazón aquella primera noche, ni en las muchas subsiguientes, a pesar de la durísima lección que les depararía la vida.

Apenas a una semana de haber contraído matrimonio, a Treya le fue diagnosticado un cáncer de mama. Fue un viaje difícil y profundo que concluyó una tarde de enero de 1989.

-“Aloha -hola/ adiós-. Y ve con Dios, mi querida Treya. Ya, por siempre te encontraré -, le susurró Ken.
- ¿Me lo prometes?, preguntó Treya ya despidiéndose.
- Te lo prometo, mi queridísima Treya. Te lo prometo”, respondió Ken.

Reconocer al amor de tu vida puede llevar tan solo un instante, un momento ínfimo en el que miras sus ojos, sientes el roce de su piel en la tuya, o el tono de su voz resonando en todo tu cuerpo. Toma tan solo unos minutos saberlo y toda una vida encarnarlo plenamente. Y muchos son los que no llegan, los que se pierden o distraen. ¿Se pierde realmente el amor? ¿O se pierde la relación?

La relación puede disolverse, y de hecho, nos sobran ejemplos acerca de esta verdad inevitable. Toda creación objetiva está sujeta a las leyes de la dualidad: Nacer y Morir. Hay relaciones que mueren en la cama de un hospital y otras que mueren en los tribunales, pero todas, absolutamente todas, mueren en algún momento.

Sin embargo, el derrotero del amor es otro muy diferente. Pese a lo que solemos creer, el amor no muere. La energía universal que llamamos amor, puede comenzar a percibirse en forma diferente. Aún distorsionado a nivel del Ego emocional-mental el amor permanece. La diferencia entre relación y amor es similar a aquella existente entre sanación y curación. Mucha gente que sana no se cura y mucha gente que se cura no ha sanado. Del mismo modo muchos de los que tienen relaciones no se aman y otros tantos que aman pueden no tener una relación.

Son muchas las formas en que deshacemos nuestras relaciones, pero todas pueden reducirse a una fuerza que se opone directamente al Eros. Esta fuerza es Fobos, el miedo. El miedo es el causal de la mayor parte de las rupturas de relaciones. Miedo a perder al ser amado que se traduce en celos, posesividad, ahogo, pérdida de la libertad, etc. Miedo a perder la propia individualidad que se traduce en engaños, falta de compromiso y entrega, mezquindad emocional. Miedo a ser lastimados que se traduce en distancia, frialdad, etc.

El miedo o Fobos es la fuerza opuesta al amor o Eros. Los seres que temen no pueden amar. Por eso digo que para amar hay que convertirse en un auténtico guerrero. Cuando somos capturados por fobos, nos alejamos de Eros. Cuando capturados por Fobos, acabamos perdiendo una relación, nuestro ego proyecta una sombra sobre Eros. Esa sombra se llama a veces tristeza, otras veces resentimiento, otras tantas enojo... Pero esta sombra nunca es indiferente. Detrás de este disfraz, siempre está Eros disponible, brillante, dispuesto a expandirse.

¿Quiere decir esto que puede recuperarse la relación? No necesariamente, a veces las relaciones quedan heridas de muerte... Pero el amor, su fuerza esencial, sigue latiendo dentro nuestro como un motor que nos impulsa a crecer y trascender.

Extraído de "La Pareja Conciente" © Ezequiel Newbery

1 comentario:

Anónimo dijo...

Creo que el problema no reside en hallar al Amor de nuestra vida, sino en sostenerlo...
La pura emoción, el sentimiento, nos llevó hasta él, pero necesitamos actuar muy prudentemente y ejercitar una buena comunicación, sí, eso:comunicación para que el amor no se disuelva en discusiones y enojos que van percudiendo el vínculo...
Hay una antigua canción inglesa que dice: "queríamos hablarlo, pero las palabras nos trababan..."
Ana